jueves, 18 de septiembre de 2008

Capitulo 1

Después de terminar la firma de los libros, cansado y agotado de tantos elogios y zalamerías, de las cuales no era muy amigo, se dirigía a su casa, un precioso chalet a las afueras de Madrid ya limitando con Guadalajara. Era un sitio muy tranquilo, donde podía vivir anónimamente…..
Mientras iba en camino, recordó el incidente de la librería, todavía no se explicaba como se había acercado a aquella chica, no era típico de él ese comportamiento, en otro tiempo tal vez, cuando se sentía joven y con ilusiones. Pero esa chica le inspiró una ternura que ya no estaba acostumbrado a sentir. ¡Qué bellos ojos!, ¡cuánta tristeza emanaban!, se notaba que habían dejado hace tiempo de sonreír, en ese momento se le escapo un suspiro. La única explicación que encontraba era que se vio reflejado en el semblante de ella, en esa tristeza que emanaba sin necesidad de hablar. Le trajo a la memoria aquel joven que una vez fue… Pero bueno, no quería que aquellos dolorosos momentos volvieran a su memoria y se concentró en pensar en la próxima historia que pensaba escribir y de repente un brusco frenazo le volvió a la realidad.
Ya en casa por fin, un poco de paz no le vendría nada mal. Le apetecía descansar, olvidarse de todo el bullicio, de sus fans y como no: de Elisa, su editora. Era su editora desde hacía años, desde que él comenzó a escribir, y ciertamente llevaba unos cuantos años haciéndolo… algo así como unos trece años… le parecía mentira que hubiera pasado tanto tiempo desde que tomó la decisión de abrir su corazón a la escritura!!!. En todo momento, Elisa había estado a su lado, le había apoyado y le había amado en secreto… hasta que un día …..

prologo

No podía creer lo que estaba oyendo. Había ido a aquella librería porque sabía que a esas horas de la mañana podría estar tranquila, quería algo de paz, necesitaba estar sola, y olvidarme un poco de mis problemas... allí se podían ojear los libros antes de comprarlos, y eso era justo lo que estaba haciendo. Pensé que quizá esa voz varonil no iba dirigida a mí, pero allí no parecía haber nadie más. Parecía bastante enfadado al decirme aquello, pero ¿qué se había creído aquél hombre?. Miré hacia arriba y vi... aquellos ojos azules clavados en mí, y en el libro que tenía en mis manos. ¡Aquellos ojos, en otra situación, me hubieran cautivado, pero entonces... estaba realmente enfadada!. Por fin reaccioné:

-Pero, ¿quién te crees que eres? ¿Por qué no habría de comprarlo?
- -Mi nombre es Lorenzo y en cuanto a la segunda pregunta...Bueno, por nada en especial. Simplemente: me han dicho que es un ejemplar malísimo (me dijo acercándose al oído y muy bajito, aunque no hubiera nadie en la librería). Ahora ya hablaba más amistosamente.
- -Te agradezco tu opinión, pero... la verdad es que me gusta decidir por mí misma cuándo un libro es bueno o no.
- -Está bien... ¡me lo merezco!. Eso sí: luego no digas que no te lo advertí. De todas formas, aquí tienes mi teléfono (me dio una tarjeta); cuando termines de leerlo, agradecería tu opinión, ¡de veras!.
- -Pero ¡esto es increíble! ¿Es que siempre vienes a ligar a las librerías?. Parece que tengas estudiado el diálogo.
- -Así es, pero... en esta ocasión creo que no me ha funcionado, ¿no? (en contestación le puse una cara de agria). El caso es que, ¿qué mejor sitio que éste para encontrar lo que busco?: una mujer inteligente, culta y que comparta una de mis aficiones más preciada: la lectura. Si además es bonita como tú... ¿Qué más puedo pedir?.
- Ya, ya... vale, vale, vale... ya vale de zalamerías, por favor!. Bien: ya veré si te llamo cuando lo lea, ¿vale?
¿Qué es lo que se había creído este tío?. Iba caminando, pero no podía sacármelo de la cabeza. La verdad es que su voz varonil me había embriagado, sus ojos mirándome profundamente me habían hipnotizado y en general todo él me había resultado atractivo... no podía remediarlo. Si no hubiera estado casada, hubiera sido de otra forma, estaba segura. ¿Porqué Fran no podía ser tan galante como Lorenzo?. Iba pensando en todo ello, y saqué la tarjeta del bolsillo donde la había guardado. Lorenzo García... ¿Lorenzo? Pero ¿Qué pasaba? ¿Es que ahora el mundo estaba lleno de Lorenzos?. Miré el libro que había comprado y dentro venía la foto del autor: Lorenzo García... y era exactamente aquél hombre tan atractivo que acababa de asaltarme en la librería, que pretendía ligar conmigo, y que me había dicho muy cabreado ¡Que no comprara su propio libro!. ...Pero ¿Qué era esto? ...Ahora sí que no entendía nada.... ¿Es que siempre iba tomando el pelo por ahí a las chicas?. Tendría que leer rápido el libro a ver si era verdad que era malísimo, pero... mejor sería tirar la tarjeta para no tener tentaciones, pues lo último que se me pasaría por la cabeza sería engañar a Fran. Y es que Fran no era perfecto, pero le quería y además...¡no iba a echar ahora 10 años por la borda! ¡Por un escritor zalamero que seguro tendría un montón de admiradoras! ¡No señor!